Tratame bien...
Era un cuadro entre pepitas de colores, eran las 11.. y no habian onces, acostumbraban hablar tarde en las noches de noche, pero hoy casualmente ella habia decidido provocar sus ancias de conocerle, de contaminar sus pensamientos con unos labios calidos y rosados que se mostraban exquisitos entre sueños... y unos lilas, y unos lirios, y unas palabras heridas, cruces y navajas y una canción. caminaron entre los arboles, entre la hierba, entre el estiercol y el olor a pobreza de las calles vacias... de dinero y llenas de gente sin pudor, habian tres carriles en el día, uno apuntando el norte, otro el sur y un tercero que no tenia rumbo, donde todos corrian de izquiera a derecha por la misma desubicacion de sus mentes vacias y llenas de pecado, de ganas, de miedo, como las calles, como la mente de ella, como la de él, ... llenos de suerte, de una busqueda sin encuentro, de tener la suerte de no hallarse nunca entre sonrisas oportunas, sino mas bien entre tristezas y el desconcierto de otros.
buscaban un poco de vida, una estrella, una huella entre las pisadas alfombras de los recuerdos, pero no encontraban mas que silencios y ruidos equivocados, como amarillos soles entre blancos colores... un bronceado perfecto y unas miradas que no venian consigo. Era tan absurda, tan inesperada, de manos blancas y mirada callada, como preguntando!... como preguntandole con cada suspiro si le encontraria una noche en sueños, como respondiendo con miedo, que no le esperara nunca en las noches.. ni en los sueños, ni mucho menos en las mañanas de lluvia, ni en las tardes de almuerzo.
Como renegando aceptarle el obsequio. como terminando sin una buena frase, sin una voz, con ganas de dormir temprano con un hasta mañana y una buena clásica de Bach para decir Adios.